Hoy a las 5:00 de la tarde tengo el último examen del trimestre, un duro y azaroso examen en el cual necesito buena nota para compensar la mísera valoración del primero. El profesor de filosofía es Wicha, un gran hombre que vive su trabajo con mucha pasión, es buen profesor y todos le queremos. El examen se nos presenta complicado por dos motivos: el gran número de palabras que hay que escribir se nos va de las manos en el poco tiempo que nos da (a nadie le da tiempo de acabar sus exámenes), el otro inconveniente es el no saber exactamente qué va a entrar, él nos da varios guiones para estudiar de los cuáles entran dos, y tienes que sabértelos todos si quieres un examen digno. Ante todas estas dificultades, ninguno de los alumnos abandona la causa y todos están trabajando duro para pasar esta grandiosa batalla.









